
La cara y la cruz, el jin y el jan, el blanco y el negro. Un ataque de ensueño y una defensa penosa. Una vez más el cuadro de Paco Chaparro volvió a demostrar que de medio campo para arriba tiene un sinfín de recursos que hacen que cualquier rival tema a los verdiblancos, pero para ganar los partidos hace falta defender también y el Betis es una 'madre' cuando se trata de salvaguardar la meta de Casto. En una tarde-noche de perros en La Palmera los vediblancos llevaron la iniciativa durante todo el encuentro, manejaron la pelota (cierto es que el Espanyol no la quería), y empezó ganando con un tanto de Emaná, el mejor del partido, pero se dejó empatar en el enésimo error de la zaga bética.
Desde el minuto uno el Betis intentó llevar el peso del encuentro, aunque lo hacía a 'trompicones', aspecto que no fue ni mucho menos clave para que los de Chaparro no llegarán a la portería de un Kameni que para las más difíciles y le meten las más fácil. Capi y Diego Segura, que sustituyó a Damiá lesionado, avisaban de la oleada verdiblanca. Aunque el verdadero protagonista fue Emaná, el camerunés está marcando el ritmo del Betis con su juego ofensivo, que herró dos ocasiones clarísimas en sendos disparos que se marcharon desviados. Éstas fueron contrarestadas con un tiro al larguero de Ángel y un penalti claro por manos de Juanito que el colegiado no señaló.
Partido de ida y vuelta
El choque era un 'vis a vis' entre un conjunto y otro. Aunque el que llevaba más peligro era el cuadro verdiblanco que en el minuto diez del segundo periodo abría el marcador con un zarpazo de Emaná. El camerunés batía a su compatriota Kameni con un disparo seco desde la frontal del área. 1-0 y el partido se ponía como todos los béticos quería, podrían esperar al Espanyol y matarlo a la contra, pero la segunda parte del plan no se cumplió. A pesar de tener ocasiones para ello, los verdiblancos se dejaron empatar con un tanto que ni el más optimista de los 'periquitos' hubiera pensado. Fallo clamoroso de la defensa del Betis y entre Arzu y Juanito dejaron sólo a Corominas que batió plácidamente a Casto, al que cualquier día se le va a caer el larguero encima.
De ahí hasta el final los verdiblancos lo intentaron con más corazón que cabeza. Con una plantilla muy muy justita el Betis no dio más de sí. Porque si tenemos que mirar al banquillo para dar una solución durante el partido 'apañao vamos'
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