
El podio del primer Gran Premio nocturno de la Fórmula 1 recordó a años mejores y volvió a tener un sabor español. Sí creánselo, Fernando Alonso volvió a ganar una carrera un año y diecinueve días después de su última conquista. Aquella victoria fue en el Gran Premio de Italia, en Monza el 9 de Septiembre de 2007. Por aquel entonces, Fernando pilotaba un Mercedes y volaba sobre el asfalto italiano. Pero esta victoria le sabe a gloria al piloto asturiano por varias razones. La primera se sustenta en que Fernando Alonso es el primer piloto de Fórmula 1 en ganar una carrera nocturna, con las complicaciones que ello conlleva. La segunda es el placer de volver a sentirse en lo más alto de la ola (aunque haya sido sólo en una carrera) y poder tener a Hamilton y su 'familia' por debajo del hombro. En tercer lugar por cómo logró esa victoria, remontando catorce posiciones (no se puede obviar el factor suerte). Y por último, las ganas que tenía Alonso de callar esa bocas que lo relegaban a una zona donde están esos pilotos que pasan por la Formula 1 con más pena que gloria.
El fin de semana hacía presagiar lo peor. En las calificaciones, el R28 dejaba tirado al asturiano en la Q2, sin ninguna opción de seguir en pista. Como pueden ustedes entender el cabreo de Fernando era tremendo. Salía del circuito resignado y con cara de pocos amigos. En sus declaraciones comentaba algo así como que ni un milagro podía hacer que él y su Renault estuvieran en la parte alta de la clasificación al final de la carrera. Tenía que salir desde la decimoquinta posición de la parrilla. En la salida hubo movimientos y uno de ellos fue el del piloto español quién se aupó hasta la decimotercera posición. Era pronto pero Alonso iba escalando posiciones.
Bendito coche de seguridad
Lo mejor estaba por llegar. Alonso iba con muy poca carga de combustible y fue el primero en parar y dos vueltas más tarde su compañero de equipo, Piquet, se estrellaba. El 'Safety car' hacía acto de presencia y desde esa decisión hasta el final todo fue 'sobre ruedas'. Todos los demás pilotos tenían que parar y lo hicieron mientras el coche de seguridad estaba en pista, a riesgo de ser sancionados, mientras tanto Alonso seguía escalando posiciones. Al final entre el error de Ferrari con Massa, las sanciones a algunos pilotos y el coche de seguridad, todo fue un camino de rosas para Fernando Alonso que, eso sí, supo maneja la situación de la carrera y milagrosamente el coche le aguantó.
Vigésima victoria del asturiano y podio número 50. Ahí es donde te mereces estar campeón.
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