Partiendo del concepto de que los árbitros deben ser los jueces de un
partido de fútbol, no cabe otra que dudar de ello viendo y revisando
los atracos, con todas las letras, de los que han sido víctimas Betis y
Sevilla en cuestión de días. En el Villamarín ante el Atlético de Madrid
y en el Pizjuán ante el Barcelona. Además el conjunto verdiblanco
también tuvo que sufrir otro arbitraje algo descompensado ante el Málaga
el pasado sábado con un fuera de juego escandaloso en el 2-0.
Demasiadas decisiones en contra para ser pura casualidad. Decisiones que
infirieron de forma directa en el resultado final de dichos partidos y
siempre dieron ventaja a los rivales.
En el Villamarín,
Álvarez Izquierdo montó un lío grande, que fue ignorado por la RFEF y
premiado con poder pitar otro partido el fin de semana (Osasuna -
Levante), lo cual no hace más que acrecentar el enfado en el
club y la afición verdiblanca. Gran gestión de la LFP. Desde el primer
minuto, la balanza del silbato caía en favor del Atlético, con la
señalización continua de faltas y tarjetas de los jugadores del Betis.
Pero su esplendor llegaría en la segunda parte. El penalti de Perquis a
Falcao es claro pero se debería haber quedado en amarilla, ya que es un
forcejeo entre los dos y el colombiano va hacia la izquierda de la
portería. Ahí se carga un buen partido de fútbol y se erige protagonista
principal. Y para culminar la noche, expulsa a Campbell en una acción
que debió terminar con penalti a favor del Betis que podía haber
terminado en el 3-3.
En el Pizjuán, Mateu Lahoz exageró
su estilo de arbitraje y dejó jugar demasiado. No pitó la primera
falta del Barcelona hasta el minuto 62 y fue clave en dos lances del
juego que a la postre serían determinantes, primero la expulsión
ridícula de Medel y después la mano de Thiago en el tanto de Cesc. La
primera, ayudada del asistente y del teatro de Fabregas y la segunda que
pasa a un palmo suyo. Más grave aún. Aparte hay una entrada de Busquets
a Cicinho al tobillo de tarjeta naranja. Se quedó en amarilla. No se
puede pitar ni tanto ni tan poco. Tiene que existir un término medio. El
Sevilla perdió pero mereció mucho más.
Este desequilibrio en el arbitraje ocurrió ante dos equipos de peso que jugaban ante dos equipo "protestones"
(tema TV). La misma historia de siempre. No sé si pensar que es un tema
de parcialidad calibrada desde arriba o un tema de incompetencia de
los propios árbitros a la hora de ejercer su "trabajo". Es cierto que
hay que jugar mejor y no focalizar todo el problema en el colectivo
arbitral, pero es más difícil hacerlo en desventaja. Es curioso pero el
Betis 11 vs 11 estaba ganándole al Atlético y empatando contra el
Málaga, y el Sevilla ganándole al Barça. Es un dato, pero hay que
tenerlo en cuenta. Estos arbitrajes han existido siempre pero ... siguen
siendo igual de escandalosos.
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