En el fútbol las cosas cambian de un día para otro. Una veces de forma involuntaria y otras por culpa de los propios protagonistas. Ésta última, es la culpable de este escrito. Y su tema central, la lógica ilógica de Unai Emery. El sonrojante empate del Sevilla en Rijeka, ante un equipo netamente inferior al nervionense, me ha empujado a dedicarle unas líneas al entrenador vasco. Mis palabras de alabanza tanto a él como al equipo tras la victoria ante la Real Sociedad, que significó el mejor arranque de la historia del club, tienen que echarse a un lado para recibir y dejar paso a una crítica, en mi opinión,merecida.
Con la idea clara de cómo jugaba este Sevilla, de que los resultados salían y todo iba sobre ruedas, apareció el Calderón. Y a su entrenador no se le ocurre otra cosa que cambiarlo todo. ¿Por qué? Nadie lo sabe. Quizás un ataque de entrenador. Quizás miedo al rival. El caso es que el equipo vuelve de Madrid con una goleada y dejando una imagen catastrófica. Todo el mundo coincide en que el entrenador se equivocó en el planteamiento y en la alineación. Hasta ahí, vale. Un mal día lo puede tener cualquiera, aunque no tenga justificación.
El problema llega cuando te equivocas jugando en el campo del Rijeka. Emery, un estudioso de este deporte, seguro que sabía que era un equipo que se iba a encerrar e iba a dejar pocos espacios. Pues aun así, el vasco decide no desprenderse de su inamovible doble pivote físico y defensivo. Primer error. Un fallo que tiene relación con el segundo error: colocar a Banega de mediapunta. Y mira que le conoce bien. Perdido. Si es un equipo muy defensivo, ¿por qué poner a Aleix Vidal en lugar de a Deulofeu? Tercer error. Y, para terminar, el centro de la defensa. 'Kolo' de central. ¿Por qué? Si Arribas ha jugado 104 partidos de central en Primera división, y el galo sólo 6 en toda su carrera, ¿qué le lleva a pensar que hay que poner al segundo? Porque la lógica seguro que no. Y no estoy enjuiciando al francés por la acción del penalti. Va más allá de eso.
Emery se ha equivocado mucho en pocos días. Y eso es una mala noticia. Eso sí, tiene crédito y tiempo para rectificar.
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