
Si a un rival como el F.C.Barcelona se le ayuda arbitralmente se antoja imposible ganar un partido, pero tristemente son ya muchos los encuentros donde se repite la misma historia. Hoy se presentaba el Betis en el Camp Nou con la intención de puntuar y de acabar con el nulo acierto de cara a portería, pero solo a podido conseguir uno de los objetivos porque porfín marcó y lo hizo por partida doble. El lado negativo fue que tras un comienzo nefasto del conjunto verdiblanco, donde el equipo de Guardiola le hizo dos goles, supo recomponerse y empatar el partido cuando nadie contaba con ello, pero entre la poca vergüenza y la poca profesionalidad de un señor vestido de negro y la suerte del 'grande' los de Chaparro se marcharon del coliseo culé de vacío.
Creo que no nos sorprende lo que ha sucedido esta noche en Barcelona, aunque no por eso deja de ser injusto, pero en fin mejor nos centraremos en el plano deportivo
El Barcelona arrancó el partido como lo terminó en Gijón hace tres días, arrasando. Empezó como una apisonadora y después de una ocasión de Messi y otra de Xavi, Samuel Eto'o abría la lata con un golazo que entraba después de tocar el larguero de la portería de Casto. Pasaron seis minutos más hasta que otra vez el camerunés batiera al meta bético tras una jugada de Messi. El Betis estaba noqueado, aunque en su favor tiene que nunca le perdió la cara al partido y poco a poco intentaba estirarse y llegar a la portería de Valdés. Un disparo de Emaná, que se marchó cerca del larguero, mediada la primera mitad fue la ocasión más clara de los heliopolitanos.
Llega la reacción
El segundo acto tuvo un desarrollo totalmente diferente. Chaparro dejó sentado en el banco a Emaná que fue sustituido por Damiá, siendo éste el segundo cambio del Betis ya que a pocos minutos para llegar al descanso Mark González era cambiado por el argentino Monzón que debutaba con la camiseta verdiblanca. Los de Chaparro aprovecharon la excesiva relajación del conjunto culé y metiéndose en el papel del 'currobetis' logró empatar el choque primero con un gol de Monzón de libre indirecto y más tarde con un muy buen gol de Jose Mari que levantaba el balón ante la salida de Victor Valdés. Nadie se lo creía (ni el que les escribe), pero era cierto, el Betis había logrado empatar un partido que muchos daban por perdido en el descanso. Y no sólo por el mero hecho de empatar sino por la forma, en el Camp Nou, ante el Barcelona, sin Edu, sin Mark, sin Emaná, pero con un orgullo que es lo que hace de verdad grande a esta entidad. Lástima que la mala suerte sigue sigue cebándose con él. Porque después del 2-1 Martín Cáceres comete un estrepitoso, clamoroso, impresionante, tremendo, PENALTI sobre Sergio García que no quiso ver el trencilla y que vuelve a demostrar el nivel como profesional de los árbitros españoles. Después para escribir el final de la historia donde siempre ganan los 'grandes' Gudjohnsen coseguía el definitivo 3-2 después de "rematar" un centro de Dani Alves, quién parecía extrañamente motivado.
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