
Cuando vean el resumen del partido del Sevilla no vayan a buscar jugadas bonitas, ni filigranas, ni nada de lo que ha pasado durante cinco años. El conjunto hispalense ganó al Recreativo con un gol de Kanouté, que volvió para rescatar a Jiménez y a su equipo que ha pasado muchas fatiguitas para arrancar los tres puntos. Después de las cuatro derrotas consecutivas se estaba obligado a ganar y se hizo, ésta es la única lectura positiva del choque, amén de las reapariciones de Kanouté y Capel. Más allá de eso hay poco que salvar y no lo digo yo, lo manifestaba la pitada del público del coliseo sevillista al término del partido.
El Recreativo de Lucas Alcaraz, con un equipo bastante limitado, le creó muchos problemas a los rojiblancos. Sobre todo por la enorme incapacidad del Sevilla para sacar el balón jugado desde atrás, porque ni Escudé (que está a años luz del que fue) ni Squillaci dan sensación de tranquilidad cuando la pelota anda por su zona. En el primer periodo, los nervionenses lo intentaban siempre por la derecha por donde Jesús Navas centraba una y otra vez sin encontrar rematador. Un centro del palaciego que Riesgo despejó con algún problema que otro y un remate de Kanouté que se marchó muy alto fue lo más peligroso del Sevilla.
'Kanoutazo'
En la segunda mitad Jiménez reaccionó y sacó a Capel. El Sevilla cambió por completo. Los rojiblancos se volcaron hacia la portería del decano y consiguió su premio. Con un Navas espectacular y un Capel muy incisivo el Sevilla volvía a jugar por las bandas, rápido y con mucha sensación de peligro. Las ocasiones iban cayendo desde una y otra banda y a los diez minutos Navas se encontraba con el palo tras un fallo del portero recreativista, era un aviso. Porque iba a aparecer el salvador, Navas ponía un centro magnífico desde la derecha y Kanouté remataba perfectamente de cabeza al fondo de las mallas. Se abría la lata y el Sevilla debía manejar el partido y sentenciarlo, pero no fue así. Entre otras cosas porque Kanouté falló una pena máxima, pero la realidad es que el los de Jiménez dieron un pasito para atrás y dejaron al Recreativo hacer y deshacer a sus anchas, así llegaron las ocasiones más claras del decano que no empató de milagro.
La pitada al final del partido refleja lo que se vio esta tarde-noche en el Pizjuán. Este Sevilla es evidente que no enamora ni lo va a hacer, pero los resultados son los que cuentan.
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