
Otro partido loco, otro empate irreal, y otro desastre en verdiblanco. No es nuevo que el Betis sea capaz de lo peor y de lo mejor, al fin y al cabo es lo que caracteriza a esta entidad, pero todo tiene un límite. El partido contra el equipo de Pacheta era una final en toda regla y de hecho se tomó como esta, pero las aptitudes defensivas de este equipo y la esperpéntica acción de Ricardo echaron a perder una victoria que estaba en el bolsillo y que era tan merecida como necesaria. Pero el fútbol tiene estas cosas. El Numancia supo aprovechar los desajustes béticos y las torpeza de su portero para arañar un punto que sabe mejor por Soria que por Heliópolis. Pero lo peor no es el punto , sino las sanciones para la semana que viene en Santander, y la sensación que queda de que parece que el Betis no es capaz de ganarle a nadie, y que es una de las peores defensas de la liga.
El partido parecía que, desde todos los puntos, iba a ser verdiblanco. El rival era propicio, sábado de pasión y marcha verde de una afición que sigue sin cansarse de animar y de apoyar pase lo que pase. Todavía sin empezar el partido, el Betis ganaba 1-0, aunque eso se refrendara a los diez minutos del comienzo del choque. Sergio García aprovechaba un cabezazo de Juanito para poner a su equipo, ahora sí de forma real, por delante en el marcador. En ese momento saltaba al campo del Betis un jugador al que le quedan 3 meses en el Betis y que se llevó una ovación merecidísima. Pero de nuevo y aunque parezca reiterativo, la defensa, la horrorosa defensa del cuadro bético dio alas al rival. Con todo a favor, una jugada del Numancia que parecía el Liverpool triangulando y que acabó con un gol de Aranda establecía la igualada. El empate ya desató algún nerviosismo, que después pasaría factura. Los de Chaparro no jugaban ni bien ni mal, llegaban con cierto peligro pero no fulminaban a un Numancia que vivía por la compasión de su rival.
Lo mejor y lo peor
El segundo tiempo fue otra historia, una historia de locos. El Betis comenzaba mandando y controlando el partido y el balón. Emaná tuvo una ocasión clarisima, pero se mostró muy lento no supo definir ante Juan Pablo. Los vediblancos apretaban, y metía al Numancia en su área a través de corners. A los veinte minutos Oliveira tuvo otra, jugada individual que acabó con un chutazo que se sacó de encima el meta soriano. Mark seguía intentando pero la impotencia se apoderaba de los heliopolitanos. Entonces salió Capi. Todo cambió. El camero le da otro aire al equipo y eso se notó. Y cuando parecía que el campo se inclinaba a favor del Betis, una contra numantina acabó con un penalti de Nelson y su expulsión. Barkero lo transformó. El Ruiz de Lopera explotó ... . La situación era insostenible. El Betis perdía, estaba con diez y faltaban diez minutos. Pero cuando todo se veía muy negro, apareció el 'currobetis'. Magnífico pase de Juanma a Capi y el canterano batió por debajo de las piernas a Juan Pablo. Desde la grada se soñaba con la remontada y desde el campo también. Y cinco minutos más tarde el colegiado veía penalti en un'agarroncito' de Pavón a Edu y expulsaba al central del Numancia. Oliveira llevaba la locura al graderío. 3-2 a falta del descuento. Pues nada. Después de hacer lo más difícil, se dejó empatar, aunque hay que decir que la única culpa del empate a tres la tiene el portero, Ricardo. El meta luso se metió en el papel de 'kárate kid' y salió como loco en un balón colgado al interior del área, sin peligro ninguno (Aranda iba de espaldas, y con dos centrales) y provocó un penalti de risa.
Al final, Chaparro acabó su periplo como entrenador del Betis, el equipo se le había caído y lo que se busca es el revulsivo. Etapa Nogués, tan necesaria como atrevida, esperemos acontecimientos para hablar.
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