En todos los deportes de equipo existen generaciones de jugadores o deportistas que hacen historia por sus éxitos, por sus actitudes o aptitudes o simplemente por la calidad que ostentan. Y parece que en esta primera década del siglo XXI estas generaciones pertenecen a nuestro país, España. Desde 2006, año en el que se ganó el Mundial de Basket de Japón, existen dos equipos (baloncesto y fútbol) que arrasan en los campeonatos y que dominan en el Mundo y, sobre todo, en Europa. Son ejemplos de lucha, de deportividad, de constancia, de EQUIPO, de familia y de ser muy pero que muy buenos.En 2006 fue el Mundial de Basket en Japón, en 2008 la Eurocopa de Austria y Suiza, en 2009 el Eurobasket de Polonia, en 2010 el Mundial de Sudáfrica y en 2011 el Eurobasket de Lituania. Pero lo más actual es éste último. Lituania ha visto como la selección española pasaba como un huracán por los pabellones del país báltico y les metía un repaso a los anfitriones dejando claro quién mandaba allí. Y mandaba el buen baloncesto. Pero sobre todo brillaba un jugador, Juan Carlos Navarro. Espectacular el torneo y más si cabe la fase final del escolta-alero del Regal Barcelona y ex NBA. Con un promedio de 29 puntos por partido ha ido fulminando a aquel rival que intentaba pararlo sin ninguna opción de conseguirlo. Pero sería demasiado injusto alabar sólo a él. Lo más justo sería hablar también de Pau, que sigue siendo un extraterrestre, de Marc que crece a pasos agigantados, de Ibaka que se ha hinchado a meter tapones, de Rudy que cuando hacía falta sacó su fusil (parafraseando al gran Andrés Montes), a Calderón que dirigió a su antojo el tempo de los partidos, al gran Felipe, que se merecía esto después de la muerte de su padre, a Ricky que sigue cogiendo una experiencia difícil de olvidar y a esa denominada "segunda unidad" que cada vez que tuvo oportunidades las aprovecharon de una manera salvaje y envidiable (San Emeterio, Claver, Sada, Llull). Todos ellos son muy grandes, y no me refiero a la altura. Y pese a mi parecer, debo felicitar también a Scariolo y al equipo técnico que le acompaña.
Otro oro para estos genios del baloncesto que, la mayoría, desde juniors han ganado y ganado y no se cansan de ganar. Además del oro, por supuesto, tenemos plaza para los JJ.OO. de Londres del año que viene, donde nos enfrentaremos en la final (estoy seguro) a ese peldañito que nos queda por subir para dominar el planeta tierra y que cada vez estamos más cerca de saltarlo, EE.UU.
Disfruten del momento, porque quién sabe lo que vendrá. Lo importante es el presente y este presente dorado brilla más que nunca. Nos vemos el año que viene en Londres.
1 comentario:
La idiosincrasia adaptativa que formulan los eruditos proclásticos conlleva inherentemente la formulación de Pantócrator. Es de recibo vulnerar las materias pre-darwinistas. Es insolvente por su merced,
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