miércoles, 4 de diciembre de 2013

El cambio de nada

El fútbol es de los deportes más injustos que existe. Y la cultura futbolística en este país, más todavía. Voy a ser claro. El despido de Pepe Mel es de las cosas más inmerecidas que he visto desde hace mucho tiempo en el mundo del balompié. Y no es porque el entrenador madrileño sea Guardiola, Wenger o Alex Ferguson. Simplemente no se merece lo que los dirigentes del Betis le han hecho, desde la confección de la plantilla allá por agosto hasta la destitución del pasado lunes. Está claro que los que mandan saben mucho de economía, empresas y demás, pero no saben nada del fútbol. Definitivamente, no saben.

Es cierto que el equipo es último, que ha disputado quince jornadas a un nivel bajísimo y que tiene todos los síntomas de un descenso seguro; pero no es menos cierto que Mel ha llegado a diciembre saltando una y otra valla por un camino lleno de obstáculos y con una plantilla muy deficiente. Vamos, lamentable. Doce fichajes: Sara, Andersen, Steinhöfer, Dídac, Figueras, Lolo Reyes, Xavi Torres, Cedrick, Verdú, Juanfran, Chuli y Braian, a cuál peor ... Si a esto le sumamos que el jugador franquicia, Rubén Castro se pierde cuatro meses de competición, es evidente que el principal culpable de la situación del equipo no es el entrenador. ¿Que habrá hecho cosas mal? Por supuesto. Pero no puede hacer un milagro cada año.

Ahora, Garrido se encontrará con un Rubén Castro recuperado, y con uno o dos fichajes. ¿No merecía Pepe Mel la oportunidad de contar con estas variables? Si Garrido lo hace bien, será Luis Aragonés y los que han echado a Mel se cubrirán de gloria. Enhorabuena si llega el caso. Pero el trato hacia el entrenador que te sacó del pozo y te llevó a Europa ha sido deleznable. Con la plantilla que hay (que peor no se podía hacer; también enhorabuena a Stosic) cambiar al entrenador no va a garantizar nada. Hoy, es el cambio de nada.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Boshornoso