jueves, 25 de septiembre de 2014

La paciencia tiene su premio

Tras la victoria del Sevilla por un tanto a cero ante la Real Sociedad es inevitable hacer uso de la memoria y acordarse de lo que pasaba por Nervión hace tan sólo un año. El 22 de septiembre de 2013 un renovado Sevilla salía de Mestalla con una derrota (3-1) y como colista de Primera división. Las dudas y las críticas llovían. El club había vendido a sus mejores jugadores (Navas, Negredo, Medel, Kondogbia, ...) y había realizado hasta trece incorporaciones. Con lo que todo ello conlleva. Tras una pretemporada ilusionante (goleada al Manchester United en Old Trafford incluída), todo parecía derrumbarse después de cinco jornadas de Liga.

Había muchas críticas, pero también había pensamientos más pacientes que tenían confianza en el proyecto, entre los que me incluyo. Tenía la certeza de que se había fichado bien y había que dar tiempo a que el entrenador conjuntara un bloque. Y ya lo creo que lo hizo. Salvo la catástrofe contra el Racing en Copa, la temporada fue todo un éxito. Es un dato curioso que de aquel equipo titular que saltó a Mestalla hace un año, sólo seis jugadores continúan en el actual Sevilla: Beto, Navarro, Coke, M'Bia, Vitolo y Gameiro.

Un año después, el Sevilla se ha vuelto a reinventar y ha realizado el mejor arranque de su historia compartiendo liderato con el Barcelona. Un sólo año después. Del último al primero. Y con la venta de tu mejor jugador entre medias. La paciencia, ese argumento tan escaso en el fútbol, tiene su premio en muchos casos. Confianza y paciencia. Podemos hablar de dónde estaría Emery si el Betis lo hubiera eliminado en la Europa League, pero lo cierto y verdad es que está en el banquillo del Sánchez Pizjuán y tiene a su equipo en lo más alto de la tabla. Lo demás, conjeturas.

El Sevilla tiene algo que echará mucho de menos cuando no esté. Su director deportivo no para de hacer un equipo nuevo cada vez que el club lo necesita y de vender jugadores por cifras millonarias. Y tras el arranque de la 14/15, ¿quién se atreve a decir que lo mejor no está por llegar? Yo no, desde luego.

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