lunes, 3 de noviembre de 2008

Derrota teatral (3-2)


¿Cómo puede hacer un futbolista de primera línea una idiotez tan suprema? Es la pregunta que se hace todo el que haya visto el partido del Sevilla en Valladolid. Luis Fabiano es el protagonista de la jugada que cambió el destino del choque. Aunque bien cierto que tampoco tiene el cien por cien de la culpa de la tercera derrota consecutiva del conjunto de Jiménez. Semana horrible para el equipo de Nervión que perdió contra el Málaga, cayó en copa ante la Ponferradina y fue derrotado por el conjunto pucelano en la tarde de ayer.

Tarde muy fría pero que se puso muy bonita para el Sevilla, porque a los veinticinco minutos de juego ya ganaba 0-2. Cuando el cuadro sevillista marcó el segundo tanto Pérez Lasa amonestaba a Luis Fabiano, pero parecía una tarjeta insulsa, en esos momentos nadie podía presagiar lo que pasaría a los treinta cuatro minutos. Luis Fabiano se disfrazaba de bufón para hacer una de las mayores pamplinas del fútbol español. Habiendo regateado al portero, solo le quedaba empujar la pelota y sentenciar un partido que tenía claro color rojiblanco, pero al brasileño no se le ocurrió otra cosa que tirarse para fingir un penalti que, evidentemente no lo era. Sabiendo que tenía una tarjeta no se entiende qué se le pudo pasar por la cabeza a este futbolista que es muy bueno pero que tiene menos luces que una patera. A partir de esa jugada todo cambió.

La expulsión marcó el choque

Antes de la famosa jugada el 'once' de Jiménez había hecho media hora perfecta. Controló el juego y hizo dos tantos en sendos contragolpes. El primero lo anotaba Renato tras un pase de la 'muerte' de Navas, el mejor asistente de la liga. Y el segundo lo anotó el palaciego en un remate acrobático. El equipo de Mendilibar estaba dormido hasta que 'Luisfa' puso el despertador. Con la expulsión los vallisoletanos se vinieron arriba y acortaron distancias antes del descanso con un tanto de Sesma. Tras la reanudación solo existía un equipo sobre el terreno de juego. La expulsión machacó al club nervionense. Cannobio salió en el descanso y revolucionó a los pucelanos y a los cinco minutos empataba a dos tras un rechace. Fue un golpe muy duro y los sevillistas quedaron muy tocados. Pero la cosa fue de mal en peor, y Cannobio culminaba la remontada con un sensacional libre directo que entró tras tocar el travesaño. La 'espantá' del delantero brasileño, junto a la pasividad del Sevilla habían desperdiciado tres puntos que tenían en el zurrón.

Se culmina una semana desastrosa que dará que hablar. Aplíquense porque el jueves hay que viajar a Lieja y seguir defendiendo un título que ha llevado al Sevilla a tocar el cielo con los dedos.

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