
Quería haber escrito antes sobre este tema, pero mi apretado calendario no me deja mucho tiempo libre. El título empieza con una onomatopeya que hace referencia al partido de baloncesto de la liga ACB que se disputó el domingo pasado en Madrid, en el Pabellón de Vistalegre entre el Real Madrid y el Cajasol. El choque en sí fue un partidazo, pero los árbitros se encargaron de hacerlo más espectacular. Me explico. El que presenciara el partido vio como el Cajasol sobrevivía de manera épica a la calidad de los jugadores del conjunto blanco. El equipo sevillano llevaba cuatro derrotas de cuatro partidos disputados. Se estaban dejando la piel y jugando, por encima de sus posibilidades, un magnífico encuentro. Los de Manel Comas aguantaban el tipo e incluso intimidaron en alguna ocasión al conjunto madridista. 21-19, 28-28, 24-27, 26-25 y 10-17 fueron las puntaciones al final de cada cuarto. Era un choque muy igualado, hasta que ...
Llegaron las decisiones arbitrales. A poco más de veinte segundos para el final del partido y con 96-98 se le pitó una inexistente falta a Iñaki De Miguel que disparó la adrenalina de todos los 'cajistas' incluido su entrenador que hasta pateó una silla. Era de cachondeo, aquello parecía de ciencia ficción, las ayudas en fútbol había traspasado la frontera y se habían instalado en el baloncesto por un momento. Por suerte Felipe Reyes solo acertó en un tiro. Pero ahí no queda la cosa. Porque a falta de 5,8 segundos se volvió a señalar otra falta, esta vez a Miso, que daba la oportunidad al Madrid de forzar la prórroga y que acarreaba la eliminación del madrileño. Aquello se había convertido en un circo, realmente lamentable. Al final se impuso la justicia y un equipo que iba último, que tenía cuatro jugadores eliminados, que le habían pitado dos técnicas, que le habían intentado robar descaradamente, sacó la casta y con un parcial de 0-6 en la prórroga se llevó el partido y el honor.
El espectáculo que montaron los árbitros fue penoso y se les debería caer la cara de vergüenza porque ni así pudieron con el Cajasol. 'Guantá' en toda la boca a todos estos personajillos.
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