miércoles, 7 de enero de 2009

Cuarto por cobarde (1-1)


Yo no digo las cosas por gusto, bueno ni yo ni nadie, salvo algunos que todavía intentan defender lo indefendible. Jiménez no puede ser el entrenador del Sevilla, si el Sevilla quiere ser un equipo ganador. El choque ante Osasuna fue un claro ejemplo de el porqué. Rácano, miedoso, achantado, pusilánime y toda la lista de sinónimos. Todos éstos definen a Jiménez y su estilo de juego. El Sevilla está perdiendo esa idiosincrasia que tanto le costó implantar, primero a Del Nido y después a Juande. Aunque culpa de ello también la tiene el presidente, sobre todo por empezar a hacer las cosas por cojones, pero de ese tema hablaré más adelante. No me gusta ser ventajista. Volvamos a la realidad palpable. El Sevilla volvió a aburrir a su gente y a dejarse otros dos puntos por el camino. Pero lo peor no es el hecho de que se deje dos puntos, lo peor es la forma y el rival. Fue el peor partido del Sevilla en mucho tiempo y además ante el colista, con todos mis respeto para el Osasuna. Por si fuera poco eso, jugaba en casa y para afianzar la segunda plaza del campeonato y sacarle al quinto clasificado cuatro puntos. Ocasión perdida.

En cuanto a lo ocasionado en el terreno de juego, muy poco. En la primera mitad el conjunto rojiblanco tuvo dos acercamientos, uno de Kanouté en un remate de cabeza a centro del mejor jugador sevillista y un disparo de Romaric que se marchó desviado. Poquísimo bagaje. Por el lado opuesto el equipo de Camacho salió más entonado que su rival pero es un equipo muy limitado. Un cabezazo de Sola fue lo más peligroso. La gente empezaba a cansarse.

Jesús Navas brilló

La segunda mitad arrancó de otra manera y un sensacional Navas tiró de su equipo. A los cuatro minutos Renato asiste al palaciego que tras controlar bate a Roberto con un tiro cruzado. Al menos un poco de tranquilidad llegaba al sevillismo. Aunque no duraría mucho porque el 'once' nervionense se empeñaba en complicarse la vida. Cuando tuvo que sentenciar no lo hizo y lo pagó. Jesús Navas volvió a al carga estuvo a punto de sentenciar con un zapatazo que se marchó cerca de la escuadra de Roberto, que ni se imaginaba un partido tan placentero en el campo del Sevilla. Los de Jiménez entraron en una vorágine de perdidas de balón continuas que terminó por desesperar a todo el mundo. Mientras tanto el técnico de Arahal movía el banquillo, mal otra vez. Fazio por Duscher, Capel por Adriano y Crespo por Dragutinovic, que me expliquen éste último. Al contrario que su homólogo que metió en el campo a Pandiani y a Masoud que revolucionaron al conjunto pamplonica. Yo se que el cambio de Crespo por Drago fue por que Masoud tuvo dos ocasiones seguidas tras zafarse del serbio y aquello era un coladero pero ganando 1-0 en tu campo y con el colista no puedes jugar veinte metros por detrás del balón. Esto le condenó.

Pandiani con una pizca de suerte, o que supo estar donde tenía que estar, según se mire logró establecer el empate y la consiguiente bronca del respetable. Ver a Kanouté marcando a un jugador rival y metido en su propio campo defendiendo es realmente lamentable. Lo dije en su día y lo vuelvo a decir, la renovación de Jiménez fue una cabezonería y le va a pasar factura al presidente.


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