
La verdad es que me he intentado convencer de no usar en esta crónica la típica frase del mundo del fútbol de, entrenador nuevo ... , ya saben. Simplemente porque me parece demasiado repetitiva y porque no siempre se cumple. Después de esta aclaración, empezaré. El Betis visitaba un campo que, como el Vicente Calderón, son estadios donde uno va sabiendo que la historia está a tu favor, y juegas con un plus de moral. Y el Sardinero lo es. Amén de la importantísima victoria de hace dos años con los tantos de Edu, los verdiblancos habían caído sólo una vez en los últimas diez temporadas. Y volvió a ser favorable. Debutaba Nogués, ese técnico en el que casi nadie cree, pero que es un currante de este deporte y que se merecía esta oportunidad, y no a empezado mal. Fue un choque con muchos goles, como viene siendo habitual en los partidos de los verdiblancos ( séptimo equipo más goleador y cuarto más goleado) una estadística para estudiar ... . El intercambio de golpes se lo llevó el Betis por dos factores principales, uno la mayor calidad arriba de los béticos y el segundo la expulsión del portero racinguista Toño.
Y eso q la película no podía empezar peor, porque a los cinco minutos Luccin aprovechaba al máximo una jugada de estrategia a la salida de un córner, en la que Casto volvió a comerse el esférico, y cada vez tiene menos papeletas para quedarse el año que viene. La cosa se ponía fea, pero el Betis no se amedrentó y salió en busca del empate. Igualada que llegó a través de un pase al área de Mark González que sen encargó de materializar el eterno Edu (a los buenos de verdad no les hace falta tiempo para coger ritmo). Pero el cuadro de Nogués seguía buscando algo más, ya que el empate no le hubiera valido para nada. En el Sardinero también andaba un jugador al que el cambio de míster le ha venido de perlas. Emaná se salió. Y en una de sus potentes arrancadas fue sorteando rivales hasta llegar al punto de penalti donde batió a Toño con un sutil toque. La remontada se había conseguido, por el momento. Porque antes del descanso, la defensa del Betis iba a hacer otro 'regalito'. Otra vez de córner, pero esta vez por arriba, el gigantón Zigic iba a poner el balón en la escuadra. Otra vez empate y a vestuarios.
Expulsión y Emaná
El dueño de la segunda parte iba a ser el Betis, quién tenía la pelota y mandaba en el choque. Empezaban a llegar las ocasiones y el equipo verdiblanco inclinaba el campo a su favor. Entonces llegó la expulsión del portero cántabro, que dejó bastante tocado a los racinguistas. Expulsión clarísima. Poco después el Betis se volvía a poner en franquicia, y Emaná redondeaba el partidazo, con el tercer tanto, con algo de fortuna. Los verdiblancos, ahora sí mucho más cómodos se hacían con el encuentro. El marcador no se movería hasta el final, pero no por desidia ni conformismo, si no por errores. El Betis tuvo unas diez ocasiones más de gol para haber sentenciado, pero entonces hubiera sido infiel a su 'identidad' sufridora.
El equipo resucitó el domingo de Resurreción pero a medias, porque la parcela defensiva sigue siendo un desastre absoluto. Sobre todo los centrales. El domingo el Sporting, al que si se le gana se pondrá tierra de por medio con el descenso, lamentablemente el objetivo verdiblanco.
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