
El equipo de Jiménez volvió a mostrar buen fútbol en el choque ante el Mallorca y logró tres puntos de una calibre máximo, máxime cuando el Valencia vapuleó a un Real Madrid sin alma. En un partido que podía ser complicado y peligroso ante un conjunto, como el de Gregorio Manzano que no se jugaba nada, los locales supieron sobreponerse al tanto de Aduriz y madurar una victoria que al final dejó muy buen sabor de boca. Jiménez sacó al campo un 4-4-2 clásico, con dos jugadores de banda y dos delanteros centros, y el Sevilla jugó. Consiguió tres goles pero pudo hacer alguno más que se estrelló en la madera. En la tarde de ayer todo salió a pedir de boca, no se le puede poner ningún pero, y la Champions a la vuelta de la esquina.
Con todo esto el partido no comenzó bien, y al cuarto de hora, una jugada de Jurado la culminó en gol el delantero vasco del Mallorca, Aduriz. El ambiente se ponía raro, aunque el Sevilla jugaba más y mejor que su rival, un equipo peleón que aún con la salvación en la mano, salió a ganar los tres puntos. Luis Fabiano y su compañero se encontraban con el palo y se desesperaban. Pero un penalti cometido sobre el brasileño lo transformaba Kanouté con un tesón y una calidad dignos de elogio. Sólo faltaba eso, el gol, porque los nervionenses eran muy superiores en todos los aspectos, salvo en ese, en el marcador.
Espectáculo
En la segunda mitad el Sevilla iba a plasmar sobre el campo y en el resultado, la diferencia entre un equipo y otro. El balón siempre era rojiblanco y el conjunto de Jiménez jugaba con personalidad. Dos golazos iban a cerrar el partido. El primero de Luis Fabiano, que recoge el balón en la frontal del área, se va en velocidad de dos defensores y bate a Moyá con una superioridad tremenda. En el segundo apreció Navas, el de Los Palacios se inventó una jugada llena de fantasía y de calidad para finalizarla con un chutazo desde la frontal a la escuadra derecha de la portería del Mallorca. Un gol perfecto. No iba a suceder nada más, por dos cosas, porque el Sevilla echó un poco el freno, y porque el Mallorca tampoco se iba a matar.
El objetivo está ahí, sólo hay que afianzar esa tercera plaza que da acceso directo, porque parece que pase lo que pase en estos tres partidos que quedan la música de la Champions sonará la temporada que viene por Nervión
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