lunes, 4 de mayo de 2009

Pim, pam (0-2)


No hay más. Así de sencillo. Dos genialidades de el 'gigante de Malí' dieron tres puntos importantísimos a un Sevilla muy ramplón. Con Navas en el banco desde el inicio los de Jiménez salieron muy reservaditos al césped del El Madrigal, pero vamos, igual que su rival. Los castellonenses no se dieron cuenta de la trascendencia que conllevaba el choque hasta el primer tanto sevillista, obra de Luis Fabiano en una asistencia espléndida de Kanouté. Ninguno de los dos equipos mereció llevarse el partido por el juego mostrado, aunque eso sí, lo único cierto es que en este deporte la principal regla es marcar goles, y sobre todo uno más que tu rival, y así lo hizo el Sevilla.

La primera mitad fue de auténtico espectáculo, pero en este caso lamentable. Ni uno ni otro ponía nada, ni una triangulación, ni una pared, ni juego por bandas. Un juego lleno de imprecisiones y toques sin sentido. Sólo algún arreón aislado propuso algo de intensidad en ese oasis de aburrimiento. Ese 'algo' lo protagonizó Nihat con una falta que llegó a tocar el larguero. El primer período se iba y no había pasado absolutamente nada. Todo muy táctico y muy estudiado, pero sin ocasiones de gol y sin intensidad apenas.

Kanouté, Kanouté, Kanouté ...

Por trigésima quinta vez el Sevilla volvió a tener a un salvador, que le sacó las castañas del fuego a su entrenador, aunque no creo que le valga para nada. Cuando el Villareal parecía que se entonaba un poco, Kanouté robó un balón en la frontal del área rival, se marchó de un contrario y cedió para que Luis Fabiano batiera por bajo a Diego López. 0-1. Fabiano que se reencontraba con el gol después de varias semanas sin convertir. El Sevilla se había encontrado con este gol que sabía tenía una importancia inmensa en un partido de estas características. Fue entonces cuando los de Pellegrini se enteraron de que estaban jugando un partido para poder entrar en 'champions'. Buscaron y buscaron la portería de Palop pero sin premio alguno. La más clara la tuvo otra vez Nihat en un cabezazo sólo en la frontal de área pequeña que se fue cruzado. Eguren también tuvo otra en una semivolea que despejó bien el meta sevillista. Tampoco es que el Sevilla sufriera un acoso y derribo, pero si lo pasó mal, entre otras cosas por la tontísima expulsión de Konko, que todavía no se ha enterado en que club juega, se cree que todavía está en Génova, en fin. Pero esa inquietud de los minutos finales iba a desaparecer de un plumazo, en concreto un plumazo de Frederic Kanouté, un señor gol, una auténtica obra de arte, cogió el balón en tres cuartos de campo, hizo una pared con Renato, impulsó el cuero con la cabeza, y soltó un trallazo que pegó en el palo y se coló ante la atenta mirada de todos los espectadores.

Kanouté volvió a aparecer cuando el Sevilla más lo necesitaba, el africano llevaba cuatro partidos sin marcar, los mismos que llevaba perdiendo su equipo ... . Triunfo que parece, ahora sí, certificar el ansiado objetivo

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