Vergüenza es lo mínimo que habrán sentido los aficionados verdiblancos tras ver el bochornoso partido que ha 'disputado' su equipo hoy en Castellón. Si el segundo tiempo ante el Irún fue malo, lo de este no se puede calificar. Simplemente no hizo nada. Aquí puede haber muchos responsables de la situación, pero los primeros deben ser los jugadores que están defendiendo la camiseta del Betis, una camiseta que no merece el porte que se le ha dado. Sin duda alguna, la culpa debe recaer desde el portero hasta el último delantero, e incluido un Tapia que ha estado horroroso, vamos ... al nivel del equipo; los cambios los hizo mal, tarde y no cambiaron absolutamente nada para mejor, más bien al revés. El equipo sale de Castalia con los mismos puntos que llegaba y con una lección aprendida, aunque después si no la corriges ... mal asunto.Que tú seas el gran favorito a ascender y que el colista de segunda, que ya tiene que ser malo para serlo, te venza sin ninguna oposición y siendo infinitamente mejor tiene tela, pero que te pasees por el campo sin tensión, quitándote el balón de encima en cuanto puedes y siendo cobarde, eso ya no tiene nombre; si a estos señores que dicen ser jugadores del Betis no se les cae la cara de vergüenza y da igual las charlas que de el entrenador, y los pitos de su maltratada afición, la cosa esta muy fea. Sin compromiso y profesionalidad ... ni de aquí a la esquina.
El Castellón pese a su 'cortita' calidad, fue mejor y dominó el partido, creando ocasiones y pasando por encima de los verdiblancos, todo esto dentro del nivel patético, lastimoso y desolador de esta división de plata, donde el juego real de un partido puede llegar a ser de quince minutos por tiempo, los otros treinta que restan de cada tiempo se deshacen entre los parones de los arbitritos, los jugadores que se 'lesionan', las continuadas faltas y el poco ritmo impuesto; después llegan a primera y pasa lo que pasa.
Crudo, muy crudo lo va a tener este equipo si no cambia. Esta claro que hay muchos jugadores que son una basura y no valen ni para vender pipas en la puerta del estadio (póngase el ejemplo de Odonkor), pero para eso hay un entrenador que debe saber dirigirlos y si no valen pues fuera, que salgan otros. No pasa nada por tener a este velocista patético jugador sentado en la grada, cobrando un sueldo, porque para pagar ya está el de Jabugo Street. Que se aten los machos.
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