
Se ha ido. No se lo cree nadie, pero se ha ido. Cuando me enteré de la noticia pensé que era una broma, y todavía no lo logro entender. Por eso, y porque creo que se lo merece, quiero dedicarle estas líneas. Andrés Montes, esa voz privilegiada, esas narraciones espectaculares de baloncesto, esas menos espectaculares de fútbol, pero igualmente únicas e irrepetibles, se ha ido. Muchos son los que lo han criticado por que no les gustaba su forma de comentar los partidos de fútbol, pero esa era su manera, por eso era diferente al resto; por eso el 'tiki-taka' se ha expandido durante estos casi cuatro años de narraciones de fútbol con La Sexta, por eso aquello de los jugones, de los apodos magníficos que ponía a cada jugador que para él lo merecía; a unos les habrá gustado más y a otros menos, pero por eso era único, era su manera.
Lo que nadie puede poner en duda era su calidad narrando el baloncesto, para mí el mejor. Esa espectacularidad que daba al partido, ese 'Rata-ta-ta-ta-ta-ta-ta' cuando un triple besaba la red de la canasta por dentro, y el ritmo que le imprimía a todo lo que locutaba, son únicos. Era lo que había hecho durante toda su carrera, le apasionaba y no había duda de que lo hacía muy muy bien. Es más, la última narración que este gran periodista hizo fue la victoria de España en el europeo de Polonia; allí y después de que Navarro alzara la copa, se despidió de todos, porque dejaba La Sexta; ahora puede parecer un preludio.
De verdad, que no me lo creo; pero lo que si creo, es que serás recordado, por mí y por mucha más gente. Fuiste y siempre lo serás un jugón de este mundo. Allá donde estés, no lo olvides, "la vida puede ser maravillosa"
Descanse en paz Andrés Montes.
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